Mujeres NoMo y el porqué de las etiquetas

La polémica surgida en las redes por los artículos publicados en La Vanguardia y El Mundo sobre las mujeres NoMo (o mujeres que no quieren ser madres) me ha hecho pensar en la fiebre de las etiquetas surgida en los últimos años. Se habla de mujeres NoMo, jóvenes nini (ni trabajan ni estudian), los haters (usuarios de redes que difaman a una persona, empresa o concepto en particular por pocas o ningunas razones) o los muppies (fusión de millennials y yuppies con más de 15 características diferentes), entre muchos otros. Pero, ¿cuál es el origen y la razón de estas nomenclaturas?

Estas etiquetas ofrecen definiciones sesgadas y una imagen muy limitada de la riqueza de las generaciones actuales, y se han convertido en una herramienta de marketing simplista para empresas que buscan definir los hábitos de cada generación y así poder promocionar sus productos entre estos grupos. De hecho, ya es habitual encontrar en Internet empresas que venden “regalos para sorprender a un millennial”, hoteles que apuntan al nicho NoMo o aplicaciones para buscar pareja para haters. Pero su uso no se limita a los medios de comunicación, sino que la fiebre de las etiquetas se ha extendido a redes como Twitter e Instagram, donde etiquetas demasiado extensas y poco contextualizadas pierden su función de palabras clave y se convierten en una simple moda.

Y es que las etiquetas no tienen nada de positivo. Como ya se ha demostrado en más de un estudio (véase el estudio sobre el efecto Pigmalión de Rosenthal y Jacobson de 1968), las etiquetas condicionan el comportamiento y pueden tener consecuencias negativas durante muchos años en los niños y adolescentes. Las personas desarrollamos la opinión que tenemos de nosotros mismos muchas veces en función de las expectativas y valoraciones que los demás tienen de nosotros. De esta forma, si un niño es etiquetado de “vago, desobediente y desordenado” actuará en consecuencia, pues no se espera que actúe de forma distinta, y le será mucho más difícil modificar este comportamiento aprehendido que si recibe elogios, motivación y educación positiva. Paralelamente, de una mujer etiquetada de NoMo se espera un comportamiento definido  (que sea responsable en el trabajo, independiente, de carácter fuerte y mente abierta) que de no cumplirse puede llevar a fuertes críticas por parte del entorno laboral y familiar de la mujer.

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Según el artículo de La Vanguardia, la etiqueta NoMo ha surgido para “definir a todas aquellas mujeres que no pueden o no quieren tener hijos”. Y yo me pregunto, ¿qué necesidad tenemos de definirlo todo con una sola palabra? ¿Por qué debemos prescindir de la riqueza que nos ofrece el lenguaje? La etiqueta NoMo incluye en un mismo grupo a aquellas mujeres que no quieren tener hijos para disfrutar de una mayor libertad y estabilidad profesional y a aquellas mujeres que no pueden tener hijos por problemas de fertilidad y cuyo carácter no casa con el de “mujer independiente y dedicada exclusivamente a su trabajo”, cuando lo único que tienen en común estas mujeres es precisamente ser mujeres.

Así que, por favor, huyamos de las etiquetas y hagamos uso de la riqueza y los recursos del lenguaje para dar visibilidad a una generación de jóvenes, mujeres y hombres caracterizada por la pluralidad y la heterogeneidad.

 

La culpa también en el mundo de la traducción

Tras cinco años escribiendo artículos sobre traducción y enseñanza de lenguas, me he decidido a escribir un artículo con un tono un poco más personal, quizás porque estoy en un momento de introspección y dedicación familiar.

Desde que soy madre de familia, he leído muchos blogs que hablan sobre la culpabilidad en la maternidad (aquí tenéis un buen ejemplo de la gran Míriam Tirado), pero con el tiempo me he dado cuenta de que la culpa también está muy presente en el mundo de la traducción.

Son muchos los comentarios y las dudas que he leído en las redes de traductores sobre si debemos o no estudiar un máster, si podemos compaginar la traducción con otro empleo o debemos dedicarnos exclusivamente a traducir, si es mejor optar por la estabilidad de un empleo con contrato o la inestabilidad y creatividad de un empleo como autónomo…  Ante todas estas dudas, siempre aparecen puristas del mundo de la traducción que criticarán cualquier decisión que puedas haber tomado: si has estudiado una filología en lugar de traducción, no eres un auténtico traductor; si no has hecho un máster para especializarte, no vas a llegar a ningún lado; si optas por un empleo con contrato en una empresa de traducción, estás matando tu creatividad y escogiendo la opción fácil, etc.

Aunque no suelo recurrir a las redes para tomar decisiones sobre mi vida profesional, entiendo que recién licenciados y aquellos que utilizan las redes con más asiduidad puedan verse influenciados negativamente por estos comentarios y sentir entonces la culpabilidad de la que estamos hablando. Por ello, hoy quería daros algunos consejos personales para libraros de la culpa y disfrutar plenamente del apasionante mundo de la traducción.

Si hay algo que creo que debería caracterizar a un buen traductor es la singularidad. Y es precisamente esta singularidad la que os permitirá libraros de la culpabilidad en vuestras carreras profesionales y tomar decisiones con seguridad. Para fomentar vuestra excepcionalidad y vuestras particularidades, es importante que tengáis muy claro qué tipo de traductores sois y en qué momento profesional de vuestra vida os encontráis: ¿acabáis de terminar la carrera y no tenéis claro en qué queréis especializaros? ¿Sois padres de familia y no sabéis cómo compaginar la vida familiar y profesional? ¿Tenéis una pasión muy definida o más bien compartís pasiones por varias cosas y no sabéis cómo combinarlas o aprovecharlas?

Tener la respuesta a estas preguntas y definir vuestro perfil como traductores os ayudará a tomar mejores decisiones y a no sentir la culpa que nos acecha en los rincones, pues tendréis muy claro el porqué de cada decisión que tomáis. Personalmente, llevo tomando decisiones de este modo desde que decidí darme de alta como autónoma tras dos años de trabajo en una empresa de traducción, y aunque la culpa aparece ocasionalmente —especialmente cuando pienso en el poco tiempo que tengo para dedicarme a algunas de mis pasiones—, estoy convencida de todas las decisiones profesionales que he tomado en mi vida y no me arrepiento de ninguna de ellas.

Así que no lo olvidéis, como dice Míriam Tirado en su artículo, la culpa y el miedo son malas compañías, no solo en la crianza sino también en el mundo de la traducción. Haced un esfuerzo para libraros de estos sentimientos y permitiros disfrutar del apasionante mundo de la traducción a vuestra singular manera.

 

Mi nuevo papel como profesora de inglés en secundaria

Quizás debido a las precarias condiciones de los autónomos en España, a los bajos sueldos de los traductores asalariados o a la creciente competencia desleal en el sector, la mayoría de traductores españoles se ven obligados a compaginar su ejercicio como traductores con una segunda actividad profesional. Gracias a mi formación combinada en filología y traducción, el pasado agosto de 2016 se me presentó la oportunidad de trabajar como profesora de inglés de secundaria en la que fue mi segunda casa durante más de 15 años. A pesar de que la traducción es mi pasión y me llena más que nada en este mundo —profesionalmente hablando—, tras sopesar las condiciones del trabajo y mi situación personal como madre de familia, decidí adentrarme en el apasionante mundo de la enseñanza.

Estos seis meses han sido intensos y conmovedores, pero desgraciadamente también decepcionantes en muchos aspectos. He tenido la suerte de encontrarme con un departamento de inglés joven, con ganas de trabajar y de arrancar nuevos proyectos, algo que ha facilitado mi trabajo sobremanera. En cuanto al centro, tengo mucha libertad para trabajar y llevar las clases a mi propio ritmo, pero aunque esto pueda parecer una ventaja, a veces me gustaría recibir algo más de feedback por parte del equipo directivo para poder seguir mejorando en mi trabajo día a día. Será cosa de las almas perfeccionistas… 😉

El tema de los alumnos daría para varios artículos, pero hoy quiero presentaros algunas de las conclusiones a las que he llegado tras estos meses de trabajo en 1º, 2º y 4º de ESO. A pesar de que parezca un tópico, creo que el siglo XXI ha supuesto una revolución en mucho aspectos —tecnológico, científico, social—, revolución que queramos o no ha tenido una influencia directa en la población joven.

 

Tal vez debido al poco tiempo que los padres tienen para dedicarles en casa, al abuso de las nuevas tecnologías o a la confusión que existe entre los aspectos positivos de la educación con apego y los aspectos negativos de la educación sin límites, la mayoría de alumnos no tienen respeto a la autoridad y al profesorado. Hemos pasado de una época en la que los alumnos se levantaban cuando llegaba el profesor para darle los buenos días a una época en la que la entrada del profesor en clase pasa tan desapercibida que tenemos que hacer aspavientos en la tarima para lograr captar su atención y poder iniciar la sesión.

Por otra parte, hay una falta total de disciplina de trabajo en los alumnos de secundaria. Debido a la educación sobreprotectora que reciben algunos y a la falta de autonomía que se les ofrece en el ciclo de primaria, los alumnos de secundaria no están acostumbrados a esforzarse para lograr sus objetivos y dependen totalmente del profesor para tomar todo tipo de decisiones en clase.

Hemos llegado al límite en el que los alumnos, en muchas ocasiones apoyados por sus padres, pretenden aprobar el curso limitándose a asistir a clase y a realizar las tareas pertinentes, siempre en horario lectivo. Y aquí tengo algo que decir: estimados padres sobreprotectores, esto sería posible si las clases se aprovecharan al 100%. ¿Y qué implicaría ello? Implicaría poder empezar la sesión de forma puntual porque todos los alumnos están en su sitio con el material preparado; implicaría que se comportan de forma que el profesor puede llevar a cabo todas las actividades planeadas e implicaría que presten atención cuando el profesor está hablando. Pero desgraciadamente estas condiciones no se dan nunca, lo que nos obliga a recurrir a los odiados deberes, siempre de forma limitada (entiéndase «deberes» por leer una página de teoría, hacer un ejercicio de 5 frases o repasar el vocabulario introducido en la sesión).

 

Pero no quiero culpar solo a los alumnos, pues los profesores también tenemos parte de culpa y no me eximo de ella. No hay duda de que los profesores cerca de la jubilación no tienen la misma energía ni ganas que los profesores que empezamos, y eso lo notan los alumnos. Pocas veces están dispuestos a cambiar su metodología, a aceptar críticas o a seguir formándose para adaptarse a las nuevas tendencias educativas.

Por parte de los jóvenes, creo que el mayor problema viene de la formación que recibimos. Al terminar el máster de formación del profesorado ya era consciente de ello, pero tras seis meses de trabajo con los jóvenes puedo afirmar que la formación para el profesorado existente en España es insuficiente, mediocre y poco útil. Es suficiente con compararla con la formación en Finlandia y los requisitos para acceder al sistema educativo en el país del norte para entender la situación en la que nos encontramos.

Así pues, tras trabajar como autónoma durante más de cuatro años, y por tanto sin vacaciones pagadas y sin muchas de las ventajas de las que disfrutamos el cuerpo de profesorado, puedo decir que el trabajo de profesor es —a mi parecer— más duro que el de traductor, tanto física como psicológicamente, y que las tan polémicas vacaciones son no solo merecidas, sino necesarias.

Cómo tratar con los clientes particulares

Gestionar proyectos de traducción con clientes particulares es más complicado que hacerlo con grandes empresas. Hay que tener en cuenta que los clientes particulares no tienen experiencia (o tienen poca) con traductores profesionales y por tanto no conocen el modus operandi de los traductores autónomos.

Desgraciadamente, durante mi experiencia como traductora autónoma en Palma de Mallorca, he tenido algunos problemas con clientes particulares que me han llevado a tomar ciertas medidas de seguridad específicas para el trato con este tipo de clientes. Estas medidas me han ayudado a mejorar la gestión de mi empresa y a evitar posibles timos y fraudes por parte de particulares.

Una de las primeras cosas que se debe hacer antes de aceptar un proyecto de traducción con un particular es explicar nuestra forma de trabajar: tipo de traducciones que ofrecemos, comunicación durante el proceso de elaboración de la traducción y envío de dudas o aspectos específicos relacionados con la traducción (base terminológica que se utiliza, dialectos, etc). Después de dar a conocer nuestra forma de trabajar viene la parte más complicada: acordar el presupuesto.

En esta parte del proceso hay que tomar las suficientes medidas para evitar futuros problemas a la hora de cobrar por el trabajo realizado. En primer lugar, hay que fijar una cantidad exacta por palabra o por hora y especificar siempre si el precio incluye o no IVA. Además, con este tipo de clientes, recomiendo cobrar una parte por adelantado y fijar las condiciones de pago de la cantidad restante. También es necesario especificar el precio de los servicios añadidos tras la realización del proyecto (los típicos “¿y ahora que lo has traducido no podrías…?” que tantos clientes asumen como gratuitos): revisión tras la publicación, carga de contenidos en la web, traducción de frases extra… Cuando llegamos a un acuerdo con el cliente en relación al presupuesto, es necesario enviarlo en formato PDF para evitar modificaciones y solicitar la aceptación del mismo ya sea por e-mail o mediante su firma y posterior escaneado.

Tras acabar la traducción, a la hora de cobrar la cantidad pendiente, recomiendo realizar algunas capturas de pantalla de distintas partes de la traducción y enviárselas al cliente como garantía del trabajo realizado. En este momento, se adjunta también la factura y se fija una fecha máxima de pago. En cuanto se recibe el pago de la factura, se envía inmediatamente el documento definitivo al cliente.

Por último, también puede ser útil consultarle al cliente si existe algún tipo de política de privacidad en relación a la traducción y a la relación comercial, es decir, si podéis compartir su nombre como cliente de la empresa o publicar parte de la traducción en internet como propia.

Estas medidas para lidiar con los clientes particulares pueden pareceros extremas, pero tras sufrir algunos impagos y fraudes por parte de este tipo de clientes, os aseguro que pueden evitaros muchos problemas y además dan una imagen muy profesional de vuestra empresa de traducción. Está claro que hay determinados clientes particulares con los que podemos tener una relación mucho más fluida por el motivo que sea y con los que estas medidas no son necesarias, pero creo que como medidas base para el trato con vuestros clientes pueden seros muy útiles.

 

Y vosotros, ¿adoptáis ya alguna de estas u otras medidas durante el trato con clientes particulares? Os invito a compartirlas en la sección de comentarios.

La importancia de la precisión léxica II

Como ya comentamos en la última entrada del blog, la precisión léxica es de vital importancia para los traductores y para todos los profesionales de la lengua. En el artículo de hoy continuamos con la recopilación de sinónimos o grupos de palabras similares y con su comparativa. Espero que sea de vuestro interés.

 

  • Fountain vs spring: Diferenciar estos términos no debería suponer mucho problema, pero nunca está de más recordar sus diferencias. Fountain es una pieza arquitectónica conectada a un surtidor del que brota agua, mientras que spring se refiere a un punto donde el agua brota desde el suelo de forma natural. Así pues, mientras el primero se traduciría como «fuente», el segundo se traduciría mejor, por norma general, como «manantial».

 

  • Hiking vs trekking: Aunque ambas se refieren a caminatas, hay pequeñas diferencias entre estas dos palabras. Hiking es un término más genérico para referirse a una actividad que se lleva a cabo en entornos naturales. Suele utilizarse para describir caminatas cortas de máximo un día de duración.  Trekking (trek significa viajar en afrikaans) se utiliza para referirse concretamente a una actividad intensa que dura varios días y que se realiza en lugares remotos de difícil acceso, lo que puede requerir de habilidades de orientación e incluso supervivencia.

 

  • Ship vs vessel vs boat: Es común que este grupo de palabras se utilice indistintamente en textos genéricos, pero es esencial elegir la más adecuada, especialmente en textos náuticos y turísticos. Boat se refiere a embarcaciones generalmente pequeñas y poco complejas que pueden incluir barcas, barcos de paseo, balsas o incluso pequeños veleros (sailing boats). Vessel es un término genérico que describe a cualquier objeto flotante utilizado para el transporte de mercancías o personas. Ship es un término específico (y por tanto un tipo de vessel) que describe una gran embarcación, ya sea un carguero, un crucero o un buque de guerra.

 

  • Baked vs roasted: Si queremos especializarnos en traducción gastronómica, es esencial que conozcamos todos los procesos de cocinado y que los distingamos a la perfección tanto en la lengua origen como en la lengua meta. Ambos bake and roast son métodos de cocinado al horno que implican el uso de aire caliente de unos 150º y que doran la parte externa del alimento, proporcionándole aroma y sabor. Sin embargo, cada una de estas palabras se utiliza para diferentes tipos de comida. Cuando cocinamos alimentos que ya tienen una estructura sólida antes de pasar por el proceso de cocinado (verduras, carnes) utilizamos roast. Bake se utiliza con alimentos que no tiene una estructura sólida antes del cocinado, como pueden ser las tartas, magdalenas, bizcochos o panes. En español, bake suele traducirse por hornear y roast por asar.

 

  • Scent vs aroma: Estos sinónimos pueden utilizarse indistintamente en la mayoría de casos, pero tras comentar el tema con algunos nativos y consultarlo en blogs especializados, he concluido que scent es más adecuado para describir el olor natural de plantas, animales o perfumes, mientras que aroma es adecuado para describir el olor de los alimentos y las especias. Sin embargo, no os toméis esto como una rule of thumb porque son muchas las excepciones: scent of bread, aroma of the flower, scent of the wine… Como ya sabéis, English can be confusing sometimes 🙂

 

La lista es interminable, por lo que os recomiendo que elaboréis vuestra propia lista de palabras confusas o sinónimos que pueden suponer una complicación extra durante el proceso de traducción. Os será muy útil clasificarlas por especialidad y tenerlas a mano siempre que las necesitéis.

 

 

La importancia de la precisión léxica

Si hay una cosa que define a un buen traductor, esa es la precisión léxica: ser capaz de escoger el vocablo exacto que define aquello que queremos describir y de elegir entre una amplia variedad de sinónimos aquel que mejor se adapta a un contexto concreto.

Durante el proceso de traducción, especialmente durante el proceso de traducción inversa, es común encontrarse con una diversidad de palabras similares que a menudo utilizamos como sinónimos de forma incorrecta. A pesar de que muchas de ellas comparten significado o tienen un significado parecido, la mayoría de veces cada una está destinada a un contexto o uso concreto, y al no ser nativos, es necesario consultar en diccionarios y fuentes fiables todas las palabras de las que disponemos para escoger la más adecuada para el texto con el que estamos trabajando. A menudo solo las distinguiremos por una letra, pero conseguir la máxima precisión léxica nos facilitará el proceso de traducción directa y dotará de naturalidad a nuestras traducciones inversas.

Hoy quiero ofreceros una recopilación de parejas o grupos de términos con los que he tenido problemas en un momento u otro de mi trabajo como traductora autónoma especializada en turismo y gastronomía. Espero que os sean útiles y os invito a completarla en la sección de comentarios.

  • Submarine vs underwater: para comparar esta pareja de palabras, remitámonos a su definición en el diccionario:

a) Submarine: existing or situated under the sea.

b) Underwater: found, used or happening below the water surface.

Como vemos, las definiciones son muy similares y las diferencias radican en el used or      happening. Así pues, aunque en muchas ocasiones serán intercambiables, yo recomiendo utilizar submarine para cosas estáticas (submarine mountain, submarine plant life) y underwater para objetos dinámicos (underwater camera, underwater divers). Pero cuidado, porque en ocasiones el uso de una u otra palabra cambiará el significado, como ocurre en submarine / underwater museum: el primero es un museo sobre submarinos, como es el caso del Royal Navy Submarine Museum, y el segundo es un museo bajo el agua, como es el caso del museo bajo el agua de Isla Mujeres, con estatuas del artista Jason deCaires.

  • Specially vs especially: En este caso, la diferencia es sutil pero importante. Especially significa «particularmente» o «sobre todo», mientras que specially se utiliza para hablar del propósito específico de algo. Ejemplo: My mum loves food, especially desserts vs The room has been specially designed for children and babies.
  • Historic vs historical: De nuevo, pequeños matices que pueden marcar la diferencia. Historic se utiliza para definir un objeto o acontecimiento importante en la historia, mientras que historical se utiliza para definir algo relacionado con la historia o con acontecimientos históricos (no necesariamente relevantes o importantes). Ejemplo: This visit of the queen to the island is a historic occasion (relevante en la historia de la isla, probablemente por ser la primera) vs The historical buildings of the city remind us of the different invasions (edificios históricos por pertenecer al pasado de la ciudad, pero no necesariamente importantes).
  • Guaranty vs guarantee vs warranty: Veamos primero la diferencia entre guarantee y warranty. Una guarantee es una promesa de que algo funcionará de una forma específica o cumplirá con ciertas condiciones. Una warranty es una garantía por escrito que promete reparar o substituir un objeto en caso de que sea necesario dentro de un período determinado (por tanto, podríamos decir que una warranty es un tipo de guarantee). Por último, guaranty es una forma obsoleta de guarantee que hoy en día se utiliza en documentos legales para referirse a algo que se ofrece como seguridad de que se tomará una acción determinada.

Ejemplos: An engagement ring is a guaranty that a marriage will occur / There was no guarantee she’d come back with the money /The warranty of the product has expired, so they are not going to replace it.

 

Como veis, no siempre es fácil distinguir las parejas y grupos de sinónimos, pues incluso los nativos los utilizan indistintamente en muchas ocasiones. Como profesionales de la lengua, es nuestra obligación recurrir a diccionarios y fuentes fiables para escoger el término que mejor defina aquello a lo que nos queremos referir. Son muchos más los sinónimos o grupos de palabras que pueden causarnos problemas durante el proceso de traducción, y por ello continuaremos trabajándolos en el próximo artículo. ¡Esperamos vuestras aportaciones!

Lo que me han enseñado las empresas de traducción

Dos años como gestora de proyectos de traducción en la empresa Contenido SEO y cuatro años como traductora autónoma especializada en traducción turístico-gastronómica, médica y literaria me han enseñado muchas cosas que he intentado incorporar de la mejor manera posible en mi empresa de traducción en Palma de Mallorca. Cosas positivas que caracterizan a una empresa de traducción de calidad y con experiencia, y desgraciadamente cosas negativas que siempre intento evitar durante el trato con los clientes y el equipo de colaboradores.

A pesar de que cada vez es más complicado encontrar empresas de traducción que cumplan con esta premisa, una de las normas de Traduseo es tener los pagos al día con los proveedores. Como traductora, para mí es fundamental respetar siempre las fechas de entrega de los proyectos, pues la puntualidad es esencial para mantener y conseguir más clientes en el mundo de la traducción. De la misma forma, como directora de una empresa de traducción, efectúo los pagos a los proveedores con máxima puntualidad. Esto nos garantiza una relación inmejorable con nuestros traductores, que trabajan satisfechos y probablemente recomendarán nuestros servicios a clientes potenciales.

En la misma línea, hay dos elementos que también favorecen la relación entre empresa de traducción y traductores. Por una parte, es importante ofrecer la máxima información posible sobre los proyectos de traducción: fecha de entrega, terminología, origen del cliente, lugar donde se va a incluir la traducción, etc. Aunque es cierto que en este caso dependemos totalmente de nuestros clientes, debemos esforzarnos para obtener la máxima información posible para facilitar el trabajo a nuestros traductores y así ofrecer un mejor servicio. Por otra parte, aunque parezca básico, no son todas las empresas de traducción las que respetan esta norma: confirmar recepción y dar las gracias. Cuando un traductor nos envía un proyecto finalizado, y dado que hoy en día todas las transacciones y comunicaciones se hacen online, es importante confirmar la recepción del documento al traductor y siempre darle las gracias por el servicio ofrecido. De esta forma se evitan futuros posibles problemas de pérdida de documentos y, de nuevo, se garantiza la satisfacción de nuestro equipo de traductores.

Por último, y aunque no sea de vital importancia, hay un paso en el proceso de comunicación con nuestros clientes que, de cumplirlo, nos convertirá en una agencia de traducción completa y eficiente. Es común que muchos clientes necesiten otros servicios relacionados con la traducción, como pueden ser la redacción de contenidos, gestión de redes sociales, servicios SEO para webs, servicios de interpretación, gestión de blogs, etc. En Traduseo ofrecemos un servicio integral, lo que supone que cuando no podemos ofrecer el servicio solicitado internamente, contactamos con profesionales del sector con los que trabajamos habitualmente, facilitando las transacciones a nuestros clientes y actuando de intermediarios.

Aunque sigo aprendiendo a diario tanto como traductora autónoma como directora de Traduseo, creo que seguir estas premisas ha convertido a Traduseo en una buena empresa de traducción en la que mis clientes, afortunadamente cada vez más, confían, y con la que mi equipo de traductores y colaboradores disfruta de trabajar. Desde aquí, les doy de nuevo las gracias a todos ellos. Todos vosotros hacéis Traduseo.

 

Mamá, quiero ser corrector

«Mamá, quiero ser corrector». Estas palabras han llevado a miles de personas al apasionante mundo de la corrección editorial, un mundo entre novelas, diccionarios, libros de estilo y gramáticas a menudo visto desde el exterior como un mundo solitario, triste y nada interesante. Y nada más lejos de la realidad: la corrección editorial es una profesión hermosa, elegante e interesante como ninguna.

Y aunque el perfil del corrector editorial a menudo pasa desapercibido o es confundido con el del editor, su trabajo puede llegar a ser determinante para el éxito de un libro. A diferencia de los editores, cuyo trabajo pasa por decidir qué obras publica su editorial, negociar las retribuciones con el escritor o pactar aspectos de la publicación del libro, los correctores son aquellos encargados de la corrección ortográfica, tipográfica y de estilo de los libros que decide publicar la editorial.

La corrección ortotipográfica incluye la revisión de la ortografía, márgenes, interlineado o signos de puntuación, mientras que la corrección de estilo incluye la revisión de la coherencia y la cohesión del texto. Cada una de las fases de corrección requiere de una gran precisión ortográfica, gramatical y léxica y de diferentes cualidades que determinarán la calidad final del texto: perfeccionismo, curiosidad, desconfianza, flexibilidad y rigurosidad.

Corrección editorial Traduseo

El mundo de la corrección editorial

Antes de iniciar cualquier tarea de corrección editorial, es importante que consultemos con la editorial las normas ortográficas por las que esta se rige: acentuación de sólo/solo, uso de cursivas, acentuación de pronombres… No debemos olvidar que la RAE, la Fundéu y otras academias pueden ofrecernos más de una opción para determinadas dudas lingüísticas, en cuyo caso la última palabra la tendrá siempre la editorial.

En la fase de corrección de estilo de la obra intervienen otros factores externos a nuestro trabajo, ya que debemos mantener un contacto directo con el escritor siempre que sea posible, lo que nos obligará a limitar nuestra creatividad. A diferencia de la traducción editorial, que nos ofrece una mayor libertad a la hora de trabajar con la obra original y donde la creatividad es un factor esencial para su calidad final, la corrección debe respetar en todo momento el estilo y voz del autor. Mi recomendación en esta fase de la corrección es que os centréis en la cohesión y coherencia del texto  y que consultéis siempre posibles casos de ambigüedad con el autor o incluso con el director de la editorial. No hay que olvidar que los escritores tienen mucho cariño a sus obras y que pueden sentirse ofendidos ante cambios innecesarios. Mi humilde opinión es que los correctores deben ser tan o más invisibles que los traductores, velando por la calidad de las obras.

Breve descripción de un género médico a partir de un mini corpus de textos

El género es un concepto que incluye aspectos formales, socioculturales y cognitivos, así que ser conscientes del género al que pertenece el texto que debemos traducir es esencial para entender su complejidad en diferentes tradiciones lingüísticas.

Hace un par de años llevé a cabo una pequeña investigación para describir el género médico de la historia clínica, en concreto el subgénero de los informes médicos, y hoy me gustaría presentaros su metodología y principales conclusiones.

El estudio estaba basado en un corpus de 8 informes médicos de urgencias y de alta realizados entre los años 1999 y 2004. De acuerdo con el cuadro de caracterización del género creado por GENTT, analicé la cohesión de los textos (uso de conectores, deixis, etc); terminología (nombre de los fármacos: genéricos, químicos o marcas comerciales); lengua en comunidad bilingüe (castellano o catalán); uso de abreviaturas y acrónimos, uso de símbolos y estructura. El análisis estaba dividido en 6 partes de acuerdo con cada uno de los años correspondientes a la emisión de los informes (1999-2004).

El análisis de los informes me permitió dividirlos en dos grupos principales según sus características, los informes de alta y los informes de urgencias. Las pautas repetitivas que evidenciaron las diferencias entre informes de alta y de urgencias fueron:

– Los símbolos utilizados en los informes de urgencias pasan a concretarse lingüísticamente en los informes de alta: símbolo femenino pasa a ser «mujer de 74 años»; el símbolo de la flecha pasa a ser un signo de puntuación ortográfico (dos puntos), una conjunción o un conector causal en los informes de alta; 1c/12h pasa a explicitarse como «un comprimido en desayuno y merienda» en los informes de alta.

– Las listas, oraciones agramaticales o incompletas de los informes de urgencias se sustituyen en los informes de alta por oraciones subordinadas, elementos deícticos temporales y espaciales y diversos elementos cohesivos.

– En los informes de alta las abreviaciones utilizadas en los informes de urgencias se sustituyen por el término completo, y aunque siguen apareciendo acrónimos se disminuye su uso.

– Las estructuras no/sin + síntoma / patología son sustituidas en la mayoría de casos en los informes de alta por oraciones impersonales del tipo «no se observan» + síntoma / patología o bien por complementos preposicionales («paciente con antecedentes personales de bronquiectasias»).

Así pues, la principal conclusión que extraje de mi análisis fue que aunque los informes de urgencias y los informes de alta de las historias clínicas se engloban dentro del subgénero de los informes por incluir el mismo tipo de información y compartir la misma finalidad (informar), los informes de alta son más explícitos y presentan una mayor cohesión global que los informes de urgencias. Además, los informes de alta son documentos formales mecanografiados y destinados al paciente, mientras que los informes de urgencias son documentos informales escritos a mano y para uso de los profesionales.

El estudio tenía una dimensión reducida por cuestiones de espacio y tiempo, pero creo que sería muy interesante comparar estos resultados con un análisis de un corpus de textos mayor. Además, este estudio es extrapolable a cualquier otro tipo de género médico. En cualquier caso, no debemos olvidar que el género es un término convencional y dinámico que cambia a lo largo del tiempo, por lo que cada nuevo estudio que se realice deberá definir con antelación el concepto de género por el que se rige.

Pasos en el proceso de traducción médica

La forma de acercarse a los textos a la hora de traducir varía mucho en función de la especialidad a la que nos dediquemos y de nuestra experiencia. Sin embargo, existen una serie de pasos que pueden garantizarnos la satisfacción del cliente ante el trabajo bien hecho. Hoy quiero hablaros concretamente de algunos de los pasos a seguir en el proceso de traducción médica. Aunque muchos de estos pasos coinciden con otras especialidades de traducción, la traducción médica tiene algunas especificidades que la convierten, desde mi punto de vista, en una de las especialidades más apasionantes y a la vez más exigentes que existen. Dependiendo del tipo de proyecto, un traductor médico pasará por algunos —especialmente los cinco primeros— o todos los pasos siguientes.

En primer lugar, como en todo proceso de traducción, en la traducción médica es esencial analizar las necesidades del cliente y planificar el proyecto en cuestión. Este paso nos evitará futuros problemas o malentendidos con el cliente, como el estilo y el tono de la traducción o la traducción de abreviaturas. Además, planificar el proyecto con antelación nos permite ofrecer un servicio de calidad y cumplir con la fecha de entrega, factor esencial para fidelizar clientes. Esta planificación también incluye la gestión de la terminología y el contacto con otros traductores cuando sea necesario.

En relación a este servicio de calidad, como ya sabemos, para ofrecer una traducción que sea fiel al original es necesario entender el texto. Sin embargo, no es suficiente con entender la terminología, sino que debemos comprender las relaciones entre los párrafos y las diferentes secciones del texto original, así como las estructuras del discurso. Si no tenemos suficientes conocimientos sobre el tema en cuestión, lo cual teniendo en cuenta la magnitud de la traducción médica nos puede pasar en más de una ocasión, podemos recurrir a la lectura de textos menos especializados. Por ejemplo, imaginemos que tenemos que traducir un texto sobre las resistencias antibióticas de la Pseudomonas aeruginosa y no hemos oído hablar nunca antes del tema. En este caso, la lectura de un review sobre la Pseudomonas puede ofrecernos información básica y fundamental para poder comprender el texto original.

Una vez empezamos con la transferencia de contenido del texto origen al texto meta, la compilación de un glosario garantizará que la terminología sea coherente tanto en relación a las soluciones adoptadas en el proyecto en sí como en relación a las preferencias del cliente. Aplicaciones como MultiTerm de SDL Trados Studio nos permiten gestionar nuestros glosarios y recurrir a ellos en futuros proyectos o incluso compartirlos con otros traductores.

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Además de en la terminología, durante la elaboración del primer boceto del texto meta, deberemos centrar nuestra atención en la estructura y en los contenidos, ya que en este punto nuestro objetivo principal es traspasar la información más relevante del texto origen al texto meta, respetando la estructura y solucionando los problemas de traducción que podamos encontrar. Una vez acabado el primer boceto, podemos empezar a revisar y editar el texto meta, corrigiendo errores de gramática, ortografía, puntuación, coherencia en el uso de la terminología, etc. Precisamente la traductora Scheherezade Surià compartía esta semana algunos de los trucos y herramientas para la revisión de traducciones que os serán de gran utilidad en esta fase del proceso de traducción.

En algunas ocasiones, el cliente solicita participar en el proceso de revisión antes de que el traductor adapte el formato a Page Maker, HTML, PDF u otros. Cuando el documento debe ser imprimido y publicado, se lleva a cabo una revisión de prueba de galera (más comúnmente conocida como «corrección tipográfica»), en la que se corrigen errores de tamaño y tipo de fuente, numeración de página, numeración de notas al pie, etc. Es muy común que estos dos últimos pasos se lleven a cabo internamente por los correctores y editores de la editorial, pero no está de más que estemos familiarizados con ellos o incluso que tengamos las habilidades necesarias para realizarlos nosotros mismos.