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Lectura de “Pierre Menard, autor del Quijote” de Jorge Luis Borges.

Desde Traduseo queremos compartir con vosotros el comentario crítico que hemos realizado del “Pierre Menard, autor del Quijote” de Jorge Luis Borges. Se trata de un ensayo brillante de Borges en el que el autor reflexiona, a través de la intertextualidad, el humor y la sátira sobre conceptos como el proceso de traducción, el proceso de lectura o la deconstrucción.

Os invitamos a leer este fabuloso texto y a compartir con nosotros vuestras experiencias de lectura. Podréis encontrar el ensayo de Borges en el siguiente enlace.

 

En este ensayo, Jorge Luis Borges nos presenta a un narrador crítico que revisa la obra de un autor francés, Pierre Menard, y justifica su inclusión en un catálogo de un diario debido a lo que él considera “imperdonables omisiones” perpetradas por madame Henri Bachelier. De acuerdo con la estructura formal y estilística del texto podríamos decir que se trata de un ensayo crítico, pero si leemos entre líneas e intentamos dar sentido a todas las referencias intertextuales que encontramos nos daremos cuenta de que nos encontramos ante una encrucijada de géneros entrelazados a través de los cuales el autor reflexiona sobre el proceso de lectura entendido como un proceso de reescritura, sobre la figura del autor y sobre el proceso de traducción como proceso de creación.

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Ya al inicio del texto nos encontramos con la combinación de dos estilos, un estilo objetivo y conciso propio de los ensayos críticos, como el uso de testimonios como forma de argumento, y un estilo pomposo (“diríase que ayer nos reunimos ante el mármol final y entre los cipreses infaustos y ya el Error trata de empañar su memoria”), subjetivo (“la condesa de Bagnoregio, uno de los espíritus más finos del principado de Mónaco”) e irónico más propio de la parodia. En este caso la ironía viene dado por el hecho de que los únicos dos testimonios del valor de la obra de Menard no sean críticos literarios ni figuras académicas, sino la baronesa de Bacourt y la condesa de Bagnoregio, de la que sólo conocemos su matrimonio con “el filántropo internacional Simón Kautsch”.

Seguidamente el narrador pasa a citar toda la obra “visible” de Menard utilizándola como argumento para demostrar el valor del autor. Esta parte es, aparentemente, la más objetiva y la que más se ciñe al estilo del ensayo crítico; sin embargo, el narrador no analiza el estilo o las obras de Menard, se trata de una simple enumeración de datos propia de una descripción o narración. Pero esta lista aparentemente fútil es el inicio de una serie de relaciones intertextuales que plagarán el texto de ahora en adelante: Menard ha escrito sobre Descartes, Leibniz, John Wilkins, George Boole, grandes figuras de la filosofía; sobre Ramón Llull, Saint-Simon, Luc Durtain, Quevedo, Paul Valéry, eminencias literarias; y sobre ajedrez y arte. Así pues, aunque el narrador no analice el estilo de Menard, las obras que nos presenta nos permiten deducir que éste tenía un conocimiento muy amplio de diversas disciplinas. Esto hace que el lector empiece a dudar sobre la veracidad de los argumentos del narrador, pues es inevitable pensar que si hubiera escrito tales obras, sería un autor reconocido. Si a ello le sumamos el hecho de que, a excepción de un soneto simbolista, una monografía sobre poesía y otra sobre ajedrez, las obras citadas hablan sobre otros autores u obras de otros autores, se pone en entredicho la autoría de Menard. En este punto Borges nos hace reflexionar sobre el papel del autor en la literatura y su crítica e incluso podríamos decir que hace referencia de manera simbólica a la muerte del autor de Barthes, que afirma que en la teoría literaria contemporánea la autoría de una obra no es necesaria, pues al escribir una novela o cualquier otra  obra el autor muere y la obra pasa a pertenecer a la cultura y sociedad.

Además de esta referencia a la muerte del autor, podemos encontrar en la lista algunas contradicciones mediante las que Borges nos hace reflexionar sobre la oposición entre ficción y realidad y el proceso de escritura: al citar una obra de Menard, el narrador afirma que éste “declaraba que censurar y alabar son operaciones sentimentales que nada tienen que ver con la crítica”. Considero relevante este comentario teniendo en cuenta que, como hemos dicho, la voz de nuestro narrador se caracteriza por la combinación del estilo objetivo y subjetivo y pomposo en un texto aparentemente crítico, por lo que Borges está jugando con dos realidades, la realidad del texto en sí y la realidad que viven el narrador y Menard. Este juego de realidades se repite cuando el narrador intenta justificar una invectiva de Menard contra Paul Valéry, escritor, poeta y ensayista francés altamente reconocido, afirmando que dicha invectiva “es el reverso exacto de su verdadera opinión sobre Valéry”, dejando al lector con la duda de si Menard realmente admira a Valéry o si el narrador está intentado justificar dicha invectiva. Para finalizar la lista de obras, el narrador nombra una “definición” de la condesa de Bagnoregio que Menard publicó en un “victorioso volumen” publicado por la misma condesa para “rectificar los inevitables falseos del periodismo y presentar al mundo y a Italia una auténtica efigie de su persona”. Esta última obra, además de volver a hacer referencia a esta oposición que la que hemos hablado entre ficción realidad (“rectificar los falseos del periodismo”) puede considerarse una parodia de los personajes mediáticos que se ven en la necesidad de justificar sus actos continuamente.

Una vez enumerada toda la obra visible de Menard, el narrador pasa a describir la obra “subterránea, la inconclusa”, que sorprendentemente consiste en unos capítulos y fragmentos del Don Quijote. De nuevo aquí nos encontramos con la combinación del estilo ensayísistico que Borges utiliza para organizar el texto y de un estilo mucho más subjetivo (“esa obra, tal vez la más significativa de nuestro tiempo” –de nuevo nos encontramos con un juego de realidades y ficciones, pues aunque es cierto que Don Quijote es una de las obras significativas de nuestro tiempo, una reescritura del Quijote no tendría dicha relevancia-; “yo sé que tal afirmación parece un dislate; justificar ese “dislate” es el objeto primordial de esta nota” –en este punto el narrador deja de ser un crítico objetivo y convincente para reafirmar las inconsistencias de sus argumentos.).

Seguidamente el narrador pasa a describir todo el proceso de creación del Quijote de Menard. Durante la explicación del origen de este propósito Borges utiliza de nuevo la intertextualidad como recurso: no sólo la obra visible de Menard está llena de referencias a otros autores, sino que decidió reescribir la obra por influencia de autores como Novalis y Daudet. En este punto Borges utiliza la intertextualidad para hacernos reflexionar sobre el proceso de lectura como reescritura: Menard “abominaba” sobre los “libros parasitarios que sitúan a Cristo en un bulevard, a Hamlet en la Cannebiére o a don Quijote en Wall Street”, es decir, está en contra de la deconstrucción del texto del filósofo postestructuralista Jacques Derrida. Sin embargo, la voz del narrador no se corresponde con la de Borges, sino que Borges utiliza este recurso para mantener a los lectores activos y hacerles pensar sobre este proceso.

Durante la descripción del propósito de la tarea de reescritura del Quijote, Borges le da voz al fin a Menard, a través de quien  indagaremos de nuevo, esta vez desde su punto de vista,  en el proceso de escritura y el concepto de autoría. Menard nos explica que perdió –o “resolvió perderlas”- las “etapas intermedias” de dicho proceso, y que no queda un solo borrador que atestigüe años de trabajo. En este punto el lector cuestiona de nuevo el papel del autor de Menard: no tenemos un análisis del texto, ni una muestra relevante de la reescritura del texto, ni unos bocetos que nos permitan verificarlo… ¿Cómo puede reconocer el supuesto lector la voz de Menard en el Quijote si se trata de una mera copia? Seguidamente, Borges utiliza la sátira e ironía para confundirnos de nuevo con su combinación de ficción y realidad al explicarnos el narrador que intentó reescribir el Quijote “siendo” Miguel de Cervantes, y “casi lo consigue al lograr un manejo fiel del español del siglo diecisiete”, pero que lo descartó “por fácil”.  Esta sátira del proceso de creación nos hace pensar en la lectura como un proceso de reescritura, pues lo interesante -desde nuestro punto de vista- no es escribir el Quijote siendo Miguel de Cervantes, sino reescribirlo “a través de las experiencias de Pierre Menard”, de la misma forma que cada lector acoge cada texto de manera independiente, dependiendo de su contexto social e histórico. El narrador acaba explicándonos el proceso de reescritura de Menard convirtiéndose en lector: se imagina que Menard terminó la obra y las sensaciones que tiene al imaginarse la voz de Menard en el Quijote, aunque ya sabemos que Menard no terminó la obra, solo se atrevió con dos capítulos. En este punto las categorías del relato se ven cambiadas de nuevo: el narrador se convierte en lector de la misma forma que el lector Menard se ha convertido en escritor.

Menard es capaz de reescribir el Quijote gracias a la primera lectura que realizó a los doce años: la lectura permite la reescritura. Pero no sólo permite la reescritura entendida como tal, sino también la traducción del texto: Menard nos explica que para poder reescribir el Quijote tuvo que reconstruirlo literalmente mientras que Cervante pudo escribirlo de forma espontánea; Menard probó “variantes de tipo formal o psicológico” para después tener que “sacrificarlas al texto original”. Este proceso que Menard describe es muy semejante al proceso de traducción, en el que el traductor se ve limitado por la obra original e intenta mantener el estilo de dicha obra viéndose obligado a limitar sus aportaciones estilísticas.

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Antes de acabar, el narrador nos compara los procesos de escritura y reescritura del Quijote en lo que nosotros consideramos el clímax del texto donde confluyen las distintas ideas que hemos ido comentando. Mientras Cervantes utiliza las referencias locales, Menard “desatiende o proscribe el color  local, lo que indica un sentido de la novela histórica”. Teniendo en cuenta que la reescritura del Quijote de Menard es una copia, esta idea no tiene mucho sentido, pero sí que lo tiene si pensamos que Menard reescribe el Quijote en otra época distinta de la de Cervantes, por tanto sí está ignorando su color local, manteniendo el color local de Cervantes. De la misma forma, el narrador intenta justificar con humor el hecho de que ambos, Cervantes y Menard, fallen el “pleito contra las letras a favor de las armas” durante el discurso de las armas y las letras de Don Quijote. Según distintas interpretaciones, el hecho de que Menard no “corrija” el supuesto fallo de Cervantes se debe a la subordinación del autor al héroe; otros afirman “nada perspicazmente” que se debe a que la obra de Menard es una transcripción del Quijote; y la idea del propio narrador es que se debe al hábito de Menard de propagar ideas que eran el reverso de lo que pensaba. En este punto el narrador pierde su autoría máxima, pues el lector ya sabe que se trata de una transcripción, y por ello ambos autores “fallan” en el mismo lugar, aunque el narrador intente justificar a Menard. Esta autoría se verá desvanecida del todo con la cita de un fragmento idéntico de cada versión de la que el narrador hace una lectura distinta e incluso llega a decir que ambos textos muestran un “contraste de estilos”.

El narrador concluye con el análisis probablemente más exhaustivo de todo el texto, en el que dice que mientras que “El Quijote fue ante todo un libro agradable, ahora es una ocasión de brindis patriótico, de soberbia gramatical, de obscenas ediciones de lujo. La gloria es una incomprensión y quizá la peor”. Borges utiliza aquí la voz del narrador para describir el proceso de lectura como un proceso de reescritura: la reescritura del Quijote de Menard simboliza una lectura por un lector activo que le da una nueva forma y significación a una obra ya escrita. Menard “ha enriquecido mediante una técnica nueva el arte detenido y rudimentario de la lectura”, ha convertido el proceso de lectura en un proceso activo que requiere un lector ávido y activo. De la misma forma, este proceso de reescritura puede verse como una traducción del texto en la que el autor se ve forzado a mantener el estilo de Cervantes pero a la vez crear una obra nueva surgida de la original, un “palimpsesto en el que deben traslucirse los rastros de la ‘previa’ escritura de nuestro amigo”.

Así pues, el texto de Borges utiliza un texto aparentemente ensayístico pero lleno de contradicciones, humor, sátira e ironía para reflexionar a través de tres puntos de vista –el del narrador, el de Menard y el de Borges- y mediante un entrelazado de géneros sobre aspectos de la teoría literaria como la autoría o muerte del autor de Barthes, la deconstrucción y el proceso de lectura activa de Derrida, el proceso de traducción como proceso de creación y el proceso de creación literaria. Menard consigue darle así una vida nueva a una obra ya escrita de la misma forma que lo hacemos los lectores o traductores cuando acogemos lecturas o traducciones nuevas.

 

Mi experiencia en el Máster en Investigación en Traducción e Interpretación (UJI)

Tras mi ausencia en el blog estos tres últimos meses del año 2013 debido a una elevada carga de trabajo, quería agradeceros el apoyo que está recibiendo Traduseo de amigos y clientes y presentaros mi trabajo de fin de máster, dirigido por la catedrática María Calzada. El año 2013 fue un año especial para Traduseo, ya que además de crear mi propia empresa de traducción, he seguido ampliando mi formación a través de un Máster de Investigación en Traducción e Interpretación de la UJI. Debo decir que mi valoración final de este máster es muy buena: se trata de una fantástica opción no solo para aquellos que estéis cotejando la posibilidad de dedicaros a la investigación, sino también para todos aquellos que queráis ampliar vuestros conocimientos sobre todo lo que se está investigando sobre traducción e interpretación en el ámbito académico.

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A lo largo de este máster he realizado las siguientes asignaturas:

–       Teorías de la traducción y de la interpretación aplicadas a la investigación

–       Metodología de la investigación en traducción jurídica

–       Aplicaciones y herramientas para la investigación en traducción e interpretación

–       Metodología de la investigación y elaboración de tesis en traducción e interpretación

–       Metodología de la investigación en traducción audiovisual

–       Conceptos teóricos aplicados a la investigación en traducción audiovisual

–       Géneros literarios y traducción

–       Metodología de la investigación en traducción literaria

–       Metodología de la investigación en interpretación

–       Metodología de la investigación en traducción médica y comunicación intercultural mediada en el ámbito sanitario.

 

Todas estas asignaturas me han permitido madurar como investigadora y adquirir todas aquellas herramientas necesarias para el desarrollo de un trabajo de fin de máster (TFM) y de una tesis doctoral, así como conocer las diferentes metodologías y conceptos teóricos básicos en traducción jurídica, audiovisual, literaria, médica  y en interpretación.

Hoy, en mi regreso a las redes sociales a través de una entrada un poco más extensa de lo habitual, os quiero presentar mi TFM.

Dado que trabajamos en el ámbito laboral de la traducción turística, consideramos que un estudio comparativo inglés-español de los textos producidos por las dos instituciones turísticas más importantes de, por un lado, España (Turespaña) y, por otro, Gran Bretaña (VisitBritain) nos ayudaría a comprender mejor el lenguaje turístico, así como sus implicaciones ideológicas. Sin embargo, debido a cuestiones prácticas de tiempo y espacio, nuestro TFM se ha limitado al análisis incipiente de un corpus creado a partir de los textos producidos por Turespaña, con el que pretendemos confirmar la hipótesis de que las tendencias utilizadas por los redactores originales de textos turísticos no se mantienen en las traducciones, y cabe esperar que estas últimas presenten mayor explicitación y mayor cohesión que los textos originales. Además, en nuestro TFM perseguimos, asimismo, demostrar o refutar una hipótesis secundaria acerca de la direccionalidad en la traducción según la cual, en el terreno de las norma y los universales, existen diferencias entre las traducciones español – inglés y las traducciones inglés – español, siendo estas últimas más explícitas y manteniendo en menor medida las normas que rigen los textos originales.

Para poder confirmar estas hipótesis he dividido mi TFM, titulado Normas y universales de traducción en los textos turísticos. Estudio comparativo de originales y traducciones español-inglés publicados por Turespaña y VisitBritain, en introducción y cinco capítulos.

–       En el primer capítulo nos adentramos en los Estudios Descriptivos de Traducción (EDT), ya que en ellos se tratan algunos conceptos básicos para nuestro análisis, como el concepto de norma y de equivalencia. Además, nos acercamos a dos modelos descriptivos que conformarán la base teórica de nuestra investigación, el modelo teórico de Gideon Toury y de Kitty van Leuven-Zwart.

–       En  el capítulo dos establecemos las bases para la identificación y análisis de universales de traducción a partir del modelo de Toury y Leuven-Zwart.

–       El tercer capítulo gira en torno a cuestiones metodológicas.  Tras plantear algunas de las preguntas que motivaron el presente TFM y a las que pretendemos responder a través de nuestro análisis, resumimos los tipos de hipótesis existentes, presentamos nuestras hipótesis de partida y describimos nuestro corpus Turicorp, constituido por dos subcorpus: Turicorp_Spain (con 1708 textos originales y traducidos de Turespaña), y Turicorp_Britain (con 97 textos originales y traducidos de VisitBritain).

–       El desarrollo del análisis con corpus se recoge en el capítulo IV en el que, tras una breve presentación, empezamos recogiendo datos analíticos sobre Turicorp. Posteriormente, profundizamos en el análisis a través de un estudio de los adjetivos de connotación positiva y los participantes del corpus Turicorp_Spain en su versión española e inglesa. Concluimos el capítulo con la interpretación del análisis a partir de los planteamientos recogidos en los capítulos I y II.

Análisis

–       Las conclusiones alcanzadas con el análisis del capítulo IV se resumen en el capítulo V, en el que además destacamos la relevancia del presente estudio y apuntamos futuras líneas de investigación, que se pueden iniciar a partir del presente trabajo.

 

Aunque esta entrada sea más extensa de lo habitual, se trata tan solo de una pequeña aproximación a mi trabajo de investigación en traducción turística. Con esto pretendo tan solo demostrar que la traducción turística puede ser, y es, mucho más compleja de lo que solemos imaginar, y que las implicaciones ideológicas presentes en los textos nos abren una vía nueva de investigación muy fructífera.