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La importancia de la lectura para el traductor

Hacía un tiempo que había tenido que dejar la lectura novelesca en segundo plano debido a que estaba ampliando mi formación como traductora y redactora freelance, tiempo en el que compensaba esa falta de lectura literaria con la lectura de una amplia variedad de material académico. Tras acabar mis estudios de máster, he podido recuperar esta actividad,  volver a sentir todo aquello que uno siente cuando se acuesta en el sofá con un libro nuevo y recordar la importancia que tiene la lectura para todo traductor.

Para mí, la lectura es  lo que el entrenamiento diario para un deportista profesional. De ella aprendemos nuevas expresiones, nuevas palabras que facilitarán los retos que supongan nuestras futuras traducciones, así como la fluidez y coherencia del lenguaje literario.

Lectura para el traductor

Muchos creen, sin embargo, que la lectura es importante para los traductores literarios, pero no tanto para traductores de otras especialidades como la traducción médica, márketing o audiovisual. Dejando de lado que cada una de estas especialidades dispone de sus propios recursos para mejorar la traducción (las películas originales y subtituladas para los traductores audiovisuales, los recetarios y libros de cocina para los traductores gastronómicos, etc), la literatura no solo nos permite mejorar nuestras técnicas de traducción, sino que nos enriquece sobremanera.

Debemos recordar que un traductor no es solo alguien que analiza un texto y lo reescribe en otra lengua, sino que en este proceso entran en juego muchas variables que el profesional deberá ir aprendiendo a lo largo de su formación y carrera: la localización de contenidos, la adaptación, las implicaciones culturales de ciertas traducciones, etc. En el proceso de creación  y traducción de una novela confluyen muchas de estas variables, algunas observables durante el proceso de lectura.

La lectura literaria

Recuerdo que en una de mis últimas lecturas, Muerte y juicio de Donna León, observé que la traductora Ana Mª de la Fuente optó por no traducir algunas palabras del original como signora o questura, lo que a mi parecer le otorga un matiz importante a la novela, ya que nos ayuda a localizarla en Tarvisio y en otras zonas del norte de Italia y nos muestra aspectos culturales de este país. Estos elementos de la novela de Donna León no solo me ayudarán en futuras traducciones literarias, sino también en la traducción de elementos culturales en las traducciones gastronómicas o web.

Si todavía no habéis encontrado ese libro que os haga descubrir los placeres de la lectura, os invito a seguir intentándolo, porque hay muchos géneros, autores y estilos disponibles en el mercado, desde la novela policíaca o la romántica hasta la erótica o la de aventuras. Todos tenemos un libro que lleva escrito nuestro nombre.