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Pasos en el proceso de traducción médica

La forma de acercarse a los textos a la hora de traducir varía mucho en función de la especialidad a la que nos dediquemos y de nuestra experiencia. Sin embargo, existen una serie de pasos que pueden garantizarnos la satisfacción del cliente ante el trabajo bien hecho. Hoy quiero hablaros concretamente de algunos de los pasos a seguir en el proceso de traducción médica. Aunque muchos de estos pasos coinciden con otras especialidades de traducción, la traducción médica tiene algunas especificidades que la convierten, desde mi punto de vista, en una de las especialidades más apasionantes y a la vez más exigentes que existen. Dependiendo del tipo de proyecto, un traductor médico pasará por algunos —especialmente los cinco primeros— o todos los pasos siguientes.

En primer lugar, como en todo proceso de traducción, en la traducción médica es esencial analizar las necesidades del cliente y planificar el proyecto en cuestión. Este paso nos evitará futuros problemas o malentendidos con el cliente, como el estilo y el tono de la traducción o la traducción de abreviaturas. Además, planificar el proyecto con antelación nos permite ofrecer un servicio de calidad y cumplir con la fecha de entrega, factor esencial para fidelizar clientes. Esta planificación también incluye la gestión de la terminología y el contacto con otros traductores cuando sea necesario.

En relación a este servicio de calidad, como ya sabemos, para ofrecer una traducción que sea fiel al original es necesario entender el texto. Sin embargo, no es suficiente con entender la terminología, sino que debemos comprender las relaciones entre los párrafos y las diferentes secciones del texto original, así como las estructuras del discurso. Si no tenemos suficientes conocimientos sobre el tema en cuestión, lo cual teniendo en cuenta la magnitud de la traducción médica nos puede pasar en más de una ocasión, podemos recurrir a la lectura de textos menos especializados. Por ejemplo, imaginemos que tenemos que traducir un texto sobre las resistencias antibióticas de la Pseudomonas aeruginosa y no hemos oído hablar nunca antes del tema. En este caso, la lectura de un review sobre la Pseudomonas puede ofrecernos información básica y fundamental para poder comprender el texto original.

Una vez empezamos con la transferencia de contenido del texto origen al texto meta, la compilación de un glosario garantizará que la terminología sea coherente tanto en relación a las soluciones adoptadas en el proyecto en sí como en relación a las preferencias del cliente. Aplicaciones como MultiTerm de SDL Trados Studio nos permiten gestionar nuestros glosarios y recurrir a ellos en futuros proyectos o incluso compartirlos con otros traductores.

Multiterm-Traduseo-sdltrados

Además de en la terminología, durante la elaboración del primer boceto del texto meta, deberemos centrar nuestra atención en la estructura y en los contenidos, ya que en este punto nuestro objetivo principal es traspasar la información más relevante del texto origen al texto meta, respetando la estructura y solucionando los problemas de traducción que podamos encontrar. Una vez acabado el primer boceto, podemos empezar a revisar y editar el texto meta, corrigiendo errores de gramática, ortografía, puntuación, coherencia en el uso de la terminología, etc. Precisamente la traductora Scheherezade Surià compartía esta semana algunos de los trucos y herramientas para la revisión de traducciones que os serán de gran utilidad en esta fase del proceso de traducción.

En algunas ocasiones, el cliente solicita participar en el proceso de revisión antes de que el traductor adapte el formato a Page Maker, HTML, PDF u otros. Cuando el documento debe ser imprimido y publicado, se lleva a cabo una revisión de prueba de galera (más comúnmente conocida como «corrección tipográfica»), en la que se corrigen errores de tamaño y tipo de fuente, numeración de página, numeración de notas al pie, etc. Es muy común que estos dos últimos pasos se lleven a cabo internamente por los correctores y editores de la editorial, pero no está de más que estemos familiarizados con ellos o incluso que tengamos las habilidades necesarias para realizarlos nosotros mismos.

Competencias básicas de un traductor médico

Son muchos los estudios publicados sobre si la traducción médica debe ser ejercida por profesionales del sector médico o del sector de la traducción (cf. Marla O’Neill 1998; Navascués y Hernando 1998; Montalt y González Davies 2007). La mayoría de estos estudios llegan a la conclusión de que la traducción médica puede ser desarrollada por ambos perfiles siempre y cuando se tengan el interés y los conocimientos necesarios.

A partir de la división de las competencias que hacen Vicent Montalt y Maria González Davies en Medical Translation Step by Step, haré un resumen de las principales competencias que debe tener un traductor médico:

Lengua y escritura: Además de estar familiarizado con los géneros más traducidos y con las convenciones de los mismos, un traductor médico debe conocer las marcas comerciales, genéricas y químicas de los medicamentos; las metáforas e imágenes médicas; acrónimos y abreviaturas y fraseología médica. También es importante conocer las raíces latinas y griegas de los términos, diferenciar los distintos registros y entender y escribir textos originales de los géneros más traducidos.

Comunicación y cultura: Es fundamental conocer los diferentes tipos de lectores, así como sus motivaciones y expectativas para facilitarles la comprensión de los textos traducidos. Asimismo, todo traductor médico debe conocer las diferencias en las creencias y valores asociados a la salud y a la enfermedad en los diferentes países y culturas, así como las normas de las diferentes comunidades involucradas en todo proceso médico (pacientes, familiares, médicos, enfermeras, investigadores, etc).

Nociones de medicina: Este subapartado de competencias debe estar en un continuo proceso de actualización, dada la importancia de estar al día de los cambios y avances que se producen en el sector de la medicina. Algunas de las competencias básicas incluyen tener nociones de anatomía, fisiología, de los mecanismos de las principales enfermedades (evolución, síntomas, tratamiento…), de bioquímica, salud mental y pública o de los principales instrumentos utilizados en medicina.

Transferencia: En este caso el traductor médico debe asegurarse de que el texto meta es coherente y fiel al original y de conocer los errores más comunes en la traducción médica para anticiparse a ellos y evitarlos. Además, deberá ser capaz de introducir las convenciones del género origen en el texto meta.

Recursos de información: Al igual que ocurre en las otras especialidades de traducción, todo traductor médico debe ser capaz de usar eficientemente sus diccionarios médicos, enciclopedias, atlas, etc, así  como las bases de datos de información médica más importantes. También debe conocer las principales organizaciones que distribuyen información médica y las principales bases de datos terminológicas.

Práctica profesional: Estas competencias coinciden con las demás especialidades de traducción, pero no por ello son menos importantes y conviene recordarlas. Entre ellas destaco utilizar herramientas de traducción; saber negociar soluciones terminológicas con los clientes; comunicarse con fluidez con los clientes y SIEMPRE respetar las fechas de entrega. Además, el traductor médico debe conocer los aspectos legales que pueden afectar la práctica de la traducción médica.

Actitud: He dejado para el final las competencias que considero fundamentales para el desarrollo de la traducción en cualquiera de sus especialidades. Entre ellas destaco actualizar constantemente los conocimientos sobre la práctica de la traducción médica; motivarse; ser capaz de justificar las decisiones que se han tomado y aceptar sugerencias. Además, es importante que todo traductor médico sea consciente de su identidad profesional y que trabaje la memoria, la agilidad mental y la flexibilidad.

 

Referencias:

O’Neil, Marla.1998. Who Makes a Better Medical Translation. The Medically Knowledgeable Linguist or the Linguistically Knowledgeable Medical Professional? A Phisician’s Perspective. American Translators Association Scholarly Monograph Series, 1/1998, p.p. 69-80.

Navascués, F.A. y F. Hernando. 1998. “El médico traductor de textos médicos” en Félix Fernández, L. y E. Ortega Arjonilla (eds.) (1998)`

Montalt, V. y M. González Davies (2007): Medical Translation Step by Step: learning by drafting, Manchester, St Jerome Publishing.