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La culpa también en el mundo de la traducción

Tras cinco años escribiendo artículos sobre traducción y enseñanza de lenguas, me he decidido a escribir un artículo con un tono un poco más personal, quizás porque estoy en un momento de introspección y dedicación familiar.

Desde que soy madre de familia, he leído muchos blogs que hablan sobre la culpabilidad en la maternidad (aquí tenéis un buen ejemplo de la gran Míriam Tirado), pero con el tiempo me he dado cuenta de que la culpa también está muy presente en el mundo de la traducción.

Son muchos los comentarios y las dudas que he leído en las redes de traductores sobre si debemos o no estudiar un máster, si podemos compaginar la traducción con otro empleo o debemos dedicarnos exclusivamente a traducir, si es mejor optar por la estabilidad de un empleo con contrato o la inestabilidad y creatividad de un empleo como autónomo…  Ante todas estas dudas, siempre aparecen puristas del mundo de la traducción que criticarán cualquier decisión que puedas haber tomado: si has estudiado una filología en lugar de traducción, no eres un auténtico traductor; si no has hecho un máster para especializarte, no vas a llegar a ningún lado; si optas por un empleo con contrato en una empresa de traducción, estás matando tu creatividad y escogiendo la opción fácil, etc.

Aunque no suelo recurrir a las redes para tomar decisiones sobre mi vida profesional, entiendo que recién licenciados y aquellos que utilizan las redes con más asiduidad puedan verse influenciados negativamente por estos comentarios y sentir entonces la culpabilidad de la que estamos hablando. Por ello, hoy quería daros algunos consejos personales para libraros de la culpa y disfrutar plenamente del apasionante mundo de la traducción.

Si hay algo que creo que debería caracterizar a un buen traductor es la singularidad. Y es precisamente esta singularidad la que os permitirá libraros de la culpabilidad en vuestras carreras profesionales y tomar decisiones con seguridad. Para fomentar vuestra excepcionalidad y vuestras particularidades, es importante que tengáis muy claro qué tipo de traductores sois y en qué momento profesional de vuestra vida os encontráis: ¿acabáis de terminar la carrera y no tenéis claro en qué queréis especializaros? ¿Sois padres de familia y no sabéis cómo compaginar la vida familiar y profesional? ¿Tenéis una pasión muy definida o más bien compartís pasiones por varias cosas y no sabéis cómo combinarlas o aprovecharlas?

Tener la respuesta a estas preguntas y definir vuestro perfil como traductores os ayudará a tomar mejores decisiones y a no sentir la culpa que nos acecha en los rincones, pues tendréis muy claro el porqué de cada decisión que tomáis. Personalmente, llevo tomando decisiones de este modo desde que decidí darme de alta como autónoma tras dos años de trabajo en una empresa de traducción, y aunque la culpa aparece ocasionalmente —especialmente cuando pienso en el poco tiempo que tengo para dedicarme a algunas de mis pasiones—, estoy convencida de todas las decisiones profesionales que he tomado en mi vida y no me arrepiento de ninguna de ellas.

Así que no lo olvidéis, como dice Míriam Tirado en su artículo, la culpa y el miedo son malas compañías, no solo en la crianza sino también en el mundo de la traducción. Haced un esfuerzo para libraros de estos sentimientos y permitiros disfrutar del apasionante mundo de la traducción a vuestra singular manera.

 

Cómo tratar con los clientes particulares

Gestionar proyectos de traducción con clientes particulares es más complicado que hacerlo con grandes empresas. Hay que tener en cuenta que los clientes particulares no tienen experiencia (o tienen poca) con traductores profesionales y por tanto no conocen el modus operandi de los traductores autónomos.

Desgraciadamente, durante mi experiencia como traductora autónoma en Palma de Mallorca, he tenido algunos problemas con clientes particulares que me han llevado a tomar ciertas medidas de seguridad específicas para el trato con este tipo de clientes. Estas medidas me han ayudado a mejorar la gestión de mi empresa y a evitar posibles timos y fraudes por parte de particulares.

Una de las primeras cosas que se debe hacer antes de aceptar un proyecto de traducción con un particular es explicar nuestra forma de trabajar: tipo de traducciones que ofrecemos, comunicación durante el proceso de elaboración de la traducción y envío de dudas o aspectos específicos relacionados con la traducción (base terminológica que se utiliza, dialectos, etc). Después de dar a conocer nuestra forma de trabajar viene la parte más complicada: acordar el presupuesto.

En esta parte del proceso hay que tomar las suficientes medidas para evitar futuros problemas a la hora de cobrar por el trabajo realizado. En primer lugar, hay que fijar una cantidad exacta por palabra o por hora y especificar siempre si el precio incluye o no IVA. Además, con este tipo de clientes, recomiendo cobrar una parte por adelantado y fijar las condiciones de pago de la cantidad restante. También es necesario especificar el precio de los servicios añadidos tras la realización del proyecto (los típicos “¿y ahora que lo has traducido no podrías…?” que tantos clientes asumen como gratuitos): revisión tras la publicación, carga de contenidos en la web, traducción de frases extra… Cuando llegamos a un acuerdo con el cliente en relación al presupuesto, es necesario enviarlo en formato PDF para evitar modificaciones y solicitar la aceptación del mismo ya sea por e-mail o mediante su firma y posterior escaneado.

Tras acabar la traducción, a la hora de cobrar la cantidad pendiente, recomiendo realizar algunas capturas de pantalla de distintas partes de la traducción y enviárselas al cliente como garantía del trabajo realizado. En este momento, se adjunta también la factura y se fija una fecha máxima de pago. En cuanto se recibe el pago de la factura, se envía inmediatamente el documento definitivo al cliente.

Por último, también puede ser útil consultarle al cliente si existe algún tipo de política de privacidad en relación a la traducción y a la relación comercial, es decir, si podéis compartir su nombre como cliente de la empresa o publicar parte de la traducción en internet como propia.

Estas medidas para lidiar con los clientes particulares pueden pareceros extremas, pero tras sufrir algunos impagos y fraudes por parte de este tipo de clientes, os aseguro que pueden evitaros muchos problemas y además dan una imagen muy profesional de vuestra empresa de traducción. Está claro que hay determinados clientes particulares con los que podemos tener una relación mucho más fluida por el motivo que sea y con los que estas medidas no son necesarias, pero creo que como medidas base para el trato con vuestros clientes pueden seros muy útiles.

 

Y vosotros, ¿adoptáis ya alguna de estas u otras medidas durante el trato con clientes particulares? Os invito a compartirlas en la sección de comentarios.

La importancia de la precisión léxica II

Como ya comentamos en la última entrada del blog, la precisión léxica es de vital importancia para los traductores y para todos los profesionales de la lengua. En el artículo de hoy continuamos con la recopilación de sinónimos o grupos de palabras similares y con su comparativa. Espero que sea de vuestro interés.

 

  • Fountain vs spring: Diferenciar estos términos no debería suponer mucho problema, pero nunca está de más recordar sus diferencias. Fountain es una pieza arquitectónica conectada a un surtidor del que brota agua, mientras que spring se refiere a un punto donde el agua brota desde el suelo de forma natural. Así pues, mientras el primero se traduciría como «fuente», el segundo se traduciría mejor, por norma general, como «manantial».

 

  • Hiking vs trekking: Aunque ambas se refieren a caminatas, hay pequeñas diferencias entre estas dos palabras. Hiking es un término más genérico para referirse a una actividad que se lleva a cabo en entornos naturales. Suele utilizarse para describir caminatas cortas de máximo un día de duración.  Trekking (trek significa viajar en afrikaans) se utiliza para referirse concretamente a una actividad intensa que dura varios días y que se realiza en lugares remotos de difícil acceso, lo que puede requerir de habilidades de orientación e incluso supervivencia.

 

  • Ship vs vessel vs boat: Es común que este grupo de palabras se utilice indistintamente en textos genéricos, pero es esencial elegir la más adecuada, especialmente en textos náuticos y turísticos. Boat se refiere a embarcaciones generalmente pequeñas y poco complejas que pueden incluir barcas, barcos de paseo, balsas o incluso pequeños veleros (sailing boats). Vessel es un término genérico que describe a cualquier objeto flotante utilizado para el transporte de mercancías o personas. Ship es un término específico (y por tanto un tipo de vessel) que describe una gran embarcación, ya sea un carguero, un crucero o un buque de guerra.

 

  • Baked vs roasted: Si queremos especializarnos en traducción gastronómica, es esencial que conozcamos todos los procesos de cocinado y que los distingamos a la perfección tanto en la lengua origen como en la lengua meta. Ambos bake and roast son métodos de cocinado al horno que implican el uso de aire caliente de unos 150º y que doran la parte externa del alimento, proporcionándole aroma y sabor. Sin embargo, cada una de estas palabras se utiliza para diferentes tipos de comida. Cuando cocinamos alimentos que ya tienen una estructura sólida antes de pasar por el proceso de cocinado (verduras, carnes) utilizamos roast. Bake se utiliza con alimentos que no tiene una estructura sólida antes del cocinado, como pueden ser las tartas, magdalenas, bizcochos o panes. En español, bake suele traducirse por hornear y roast por asar.

 

  • Scent vs aroma: Estos sinónimos pueden utilizarse indistintamente en la mayoría de casos, pero tras comentar el tema con algunos nativos y consultarlo en blogs especializados, he concluido que scent es más adecuado para describir el olor natural de plantas, animales o perfumes, mientras que aroma es adecuado para describir el olor de los alimentos y las especias. Sin embargo, no os toméis esto como una rule of thumb porque son muchas las excepciones: scent of bread, aroma of the flower, scent of the wine… Como ya sabéis, English can be confusing sometimes 🙂

 

La lista es interminable, por lo que os recomiendo que elaboréis vuestra propia lista de palabras confusas o sinónimos que pueden suponer una complicación extra durante el proceso de traducción. Os será muy útil clasificarlas por especialidad y tenerlas a mano siempre que las necesitéis.